Polvo del Sahara
Cada verano la calima cruza el Atlántico y deja una capa fina y pareja sobre cada panel. No la ves desde el patio. La ves en la app.
Lavamos los paneles solares de tu casa para que vuelvan a producir lo que pagaste y para que duren más años en nuestro clima de salitre. Sin químicos fuertes, sin hidrolavadora y sin que tú tengas que subir al techo.
¿Cuánto estás perdiendo? Depende de tu techo, de la inclinación y de la temporada, así que no te vamos a inventar un número. Lo que sí sabemos es que un panel limpio produce mejor y, en un clima con tanto salitre como el nuestro, dura más.
Ilustración. El panel sucio y el limpio de arriba son una demostración, no una medición de tu sistema.
Cada verano la calima cruza el Atlántico y deja una capa fina y pareja sobre cada panel. No la ves desde el patio. La ves en la app.
En Puerto Rico casi todos los techos son de cemento, y los paneles quedan con poca inclinación. A ese ángulo el agua corre menos: la lluvia arrastra menos polvo y deja más atrás, incluida la sal que trae la brisa del mar. Un panel bien inclinado se ayuda solo cuando llueve; el tuyo, casi no.
Una mancha opaca no baja la producción un poquito: bloquea la celda completa y puede crear puntos calientes que dañan el panel con el tiempo.
Hojas de flamboyán, polen, ceniza de quema y polvo de construcción se juntan en el borde inferior del panel, justo donde el agua se estanca.
Sí, la lluvia limpia, pero no lo limpia todo.
En un clima como el nuestro la lluvia se lleva la mayor parte del polvo suelto. Lo que no se lleva es lo que está pegado: excremento de pájaro, la película de salitre que se hornea al sol, y el polvo que se acumula cuando pasan semanas secas en plena temporada de calima. Y si tus paneles están casi planos sobre un techo de cemento, el agua corre menos y se lleva menos.
Vamos a tu casa, miramos el techo, el acceso y el estado de los paneles, y te decimos si de verdad vale la pena lavarlos ahora. Si no vale, te lo decimos.
Agua purificada, cepillo de cerda suave y pértiga desde una posición segura. Sin detergente, sin hidrolavadora y sin pisar un solo panel.
Fotos de cada sección, notas de lo que encontramos (un panel flojo, un cable suelto, sombra nueva de un árbol) y la fecha que te recomendamos para el próximo lavado.
Cuando lo necesites
Después de la calima y antes de la temporada seca
Cada tres meses, para casas frente al mar
Si tu pueblo no está en la lista, escríbenos igual. Si estamos cerca, llegamos.
Al contrario: casi todos los fabricantes exigen mantenimiento y limpieza para mantener la garantía vigente. Lavamos con los métodos que ellos recomiendan: agua purificada y cerda suave, nunca abrasivos ni presión alta. Si nos mandas la marca de tu panel, revisamos su manual antes de ir.
Nunca. La presión alta puede forzar agua por los sellos del panel y meter humedad donde no debe. Usamos agua purificada a baja presión, que se seca sin dejar marcas de minerales.
Un sistema residencial típico toma entre 45 minutos y hora y media, dependiendo de cuántos paneles tengas y qué tan fácil sea llegar al techo.
No hace falta, siempre que tengamos acceso al techo y a una toma de agua. Te mandamos el reporte con fotos por WhatsApp cuando terminemos.
Para la mayoría de las casas del oeste, dos veces al año funciona bien: una después de la temporada de calima y otra al terminar la seca. Si vives frente al mar o tienes árboles encima del techo, cada tres meses rinde más. Y ojo: cerca del mar el salitre no solo tapa la luz, con el tiempo va deteriorando el panel. Por eso lavar seguido no es solo por lo que produces hoy, también alarga la vida del sistema.
Con una foto y tu pueblo te damos precio el mismo día. Sin visita de ventas, sin presión.